
Porno a los ocho, sexo a los 12: adolescentes alemanes bajo la lupa
Por Ulrike von Leszczynski
10 de Setiembre de 2008
Berlín, (dpa) - Jana tenía 12 años cuando invitó por primera vez a un chico a su habitación para tener sexo. Jessie lleva a los 17 años una libreta con
sus amantes, 51 hasta el momento. Y la madre de Hendrik está orgullosa de que su hijo esté por conseguir un trabajo como actor porno. Estas
historias de vida son sólo algunos ejemplos del nuevo libro "La tragedia sexual de Alemania" que se presenta hoy en Berlín.
En él, los autores Bernd Sigglekow y Wolfgang Büscher advierten acerca de una juventud sexualmente precoz e hipersexualizada que ya no es
capaz de establecer relaciones.
La central federal de educación sexual (BZgA) no pone en duda los casos individuales, pero no lo considera un fenómeno de masas.
La última encuesta representativa sobre sexualidad juvenil en Alemania más bien alivió a los investigadores. Sólo el 10 por ciento de los chicos y
chicas afirmó haber debutado sexualmente a los 14 años o antes. Después de que la edad de la "primera vez" bajó hasta los años 90 cada vez más,
los valores se mantuvieron relativamente constantes desde 2000, indica la portavoz Marita Völker-Albert.
Bernd Siggelkow, fundador de la organización de ayuda "Arche" (Arca) de Berlín pinta una imagen completamente distinta. Los niños de "Arche"
suelen proceder de familias en las que las madres no tienen trabajo y los padres desaparecieron. En treinta "historias verídicas", en las que se
modificaron los nombres, Siggelkow cuenta de niños de ocho años que ven películas porno con sus padres o de adolescentes de 14 años que le
presentan amantes a sus madres.
Siggelkow criticó que muchas madres ya transmitieron a los niños cuando apenas tienen diez años que el cuerpo es el capital más valioso. Es así
como el sexo en grandes cantidades se convierte en la medida del éxito en la vida. A esto se suman las páginas web sexuales en Internet o las
películas porno breves que se transmiten por teléfono móvil. "Los niños ni siquiera pueden asimilar toda esta información sexual", dijo Siggelkow. "La
brecha entre la madurez sexual corporal y espiritual es cada vez mayor". Como consecuencia, teme más actos violentos y una generación incapaz
de relacionarse.
La asociación federal de asesoramiento sexual Pro Familia no cuenta con investigaciones a nivel federal, pero sí con determinados estudios
individuales sobre pornografía. En una encuestra representativa realizada en el estado federado de Renania-Palatinado en 2006, el 60 por ciento
de los jóvenes entre 11 y 18 años afirmó conocer las pornos de Internet. Las reacciones van desde el asco hasta el interés. Un trabajador social dijo
que los jóvenes suelen sentirse aliviados cuando se enteran de que las películas porno no representan la realidad de las relaciones sexuales.
A Bernd Siggelkow le gustaría poder repartir teléfonos móviles con los que los niños sólo puedan realizar llamadas telefónicas. Pide más
instalaciones para jóvenes y límites al uso de Internet. Lo que ve en "Arche" sigue impresionándolo. Hace poco comprobó que un grupo de niños ya
no jugaba a las escondidas, sino a mantener sexo grupal. Ocho niños se tiraban de a uno sobre una niña.
Según el libro, la contracepción es para los jóvenes de "Arche" una palabra desconocida. Creen que las gaseosas tibias o correr una vuelta a la
manzana ayudan a evitar embarazos. Siggelkow advierte por eso acerca de más embarazos adolescentes. Sin embargo, los números de la oficina
federal de estadísticas no apoyan sus afirmaciones. En 2007, 733 chicas de 15 años o menores dieron a luz en toda Alemania. Se trata del número
más bajo desde 2000. El número de abortos no aumentó.
Sin embargo, la central federal de educación sexual no considera las observaciones de Siggelkow sacadas de la nada. "Es un problema de toda la
sociedad, sobre todo en los barrios más problemáticos socialmente", dice la portavoz Völker-Albert. En las familias más humildes hay problemas con
el alcohol, las drogas, el consumo de los medios y la alimentación, y también con la sexualidad. "Sin embargo, no hay un estudio serio que
demuestre una tendencia hacia el abandono sexual", afirma.
Bernd Siggelkow, ex pastor del Ejército de Salvación, tampoco ve su libro como un estudio, sino más bien como una instantánea conmocionante.
Muchos de los niños de "Arche" desean para el futuro tener su propia familia, con padre, madre, casa y auto. Estos mismos sueños suelen ser
destruidos por las propias madres: "Eso es para otros", les dicen.




INFORMACIÓN INTERNACIONAL: