




REPORTAJE
Crisis en Franja de Gaza: Vivir entre la
pobreza y la improvisación
27 de Noviembre de 2008
Por Faris Akram y Hans Dahne (dpa)
Gaza/Tel Aviv, 26 nov (dpa) - Para el panadero Mohammed al Juli vivir en la
Franja de Gaza es una pesadilla. "El pan todavía no está hecho y la
electricidad se va", relata enojado. Ya no puede ofrecer nada de pan,
porque desde hace tres semanas no tiene gas para hornear. Y nada de
pensar en un horario de apertura normal: "Me fijo en el calendario cuándo
hay electricidad. A veces abrimos la panadería en mitad de la noche".
Casi 1,5 millones de palestinos intentan a diario salir adelante, "resolver"
como dirían los cubanos, desde que Israel el pasado 4 de noviembre aislara
casi por completo la Franja de Gaza del mundo exterior.
Israel defiende esta medida por los continuos lanzaminetos de misiles por
parte de milicianos palestinos contra sus poblaciones fronterizas y los
palestinos justifican estos lanzamientos porque consideran que Israel no
cumple con el acuerdo de alto el fuego acordado el 19 de junio y no deja
que lleguen a la Franja suficientes alimentos, productos y combustible.
Tanto el arbitrario lanzamiento de cohetes como también el castigo colectivo
a la población civil están prohibidos por la ley humanitaria internacional.
Pero la necesidad agudiza el ingenio, y por ello los habitantes de Gaza se
han convertido en unos campeones de la improvisación. "Tengo que cocinar
para 300 invitados de una boda y no tengo gas", relata Bakir Abu Hein,
dueño de un restaurante. "Ahora voy a cocinar fuera con leña. Tenemos que
adaptarnos a la situación o nos moriremos", añadió.
En la actualidad, las visitas en la Franja de Gaza se realizan cuando hay
electricidad. Y la ducha se toma por la mañana o por la tarde, cuando haya
agua. El que tiene suerte puede contar con doce horas al día de
electricidad, por ejemplo desde las ocho de la mañana hasta las 14:00
horas, y luego desde las 21:00 a las 03:00 horas.
Por supuesto, los tiempos no coinciden con los de la cigüeña. "Mi esposa
está de nueve meses. Cuando llegamos a casa a las 20:30 horas, no había
electricidad y no se podía utilizar el ascensor. Mi esposa tuvo que subir a pie
cinco pisos", comenta otro residente.
En los supermercados vale más la pena contar las cosas que ya no se
pueden comprar: productos lácteos, carne congelada, productos de
limpieza, pañales, zumo, etc. "Y olvídate del túnel. Por ahí sólo llegan cosas
que no son de consumo básico, como chocolate, cigarrillos y refrescos",
comenta Abu Nael Ghabaien, propietario de una tienda de comestibles.
Al parecer hay un laberinto de un millar de túneles que cruza la frontera
uniendo la Franja de Gaza y Egipto. Como el contrabando por estas arterias
subterráneas florece, algunos artículos son más baratos en Gaza que en
Israel. Un litro de diesel cuesta en Tel Aviv nueve Shekel (1,6 euros), pero
en Gaza, tres. Un paquete de cigarrillos Marlboro se vende en Gaza a seis
shekel, unas tres veces más barato que en Israel.
Naciones Unidas ha vuelto a dar hoy la voz de alarma denunciando que el
prolongado bloqueo israelí de la Franja de Gaza está resultando en un
fuerte aumento de la pobreza y un "asalto masivo a los derechos humanos"
del casi millón y medio de palestinos.
El coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, Maxwell Gaylard, dijo en
una conferencia de prensa en Jerusalén: "cada vez hay menos comida. La
calidad de la comida es peor. También está disminuyendo el acceso al agua
potable y el acceso a la electricidad".
Además, la elevada cifra de desempleo y pobreza ha conducido - según la
ONU- a que cada vez más personas dependan de la ayuda internacional
para comer.
Los trabajadores de la misión de la ONU para los refugiados palestinos
(UNRWA) reparten paquetes de comida a 820.000 pasletinos. El Programa
Mundial de Alimentos (PMA) ayuda a otras 200.000 personas que precisan
ayuda. Más de un millón de palestinos no podría sobrevivir sin la ayuda
internacional, señala la ONU.
Desde el 4 de noviembre UNRWA sólo ha recibido 16 cargamentos de
ayuda, dijo el vicomisionado de los refugiados palestinos Filippo Grandi,
quien puntalizó que a diario se necesitan 15 cargamentos.
Un hombre palestino hace hornos de arcilla que se venden en las calles de la
ciudad de Gaza el 19 de noviembre de 2008. Con cortes frecuentes de energía
eléctrica en la Franja de Gaza, los tradicionales hornos de arcilla pueden ser una
buena solución para mantener el curso de la vida. Panaderías en la Franja de Gaza
pronto tendrá que cerrar por falta de harina, si Israel no termina con su agobiante
bloqueo.
©AFP / MOHAMMED ABED