La Refundación de la República
Rolando Araya Monge
La mayoría del pueblo sigue pensando que es posible arreglar los problemas de hoy con un mejor Presidente, o un con un mejor equipo de
personas en el Gobierno. Posiblemente, esta forma de pensar ayuda a perpetuar los males que padecemos. En efecto, aparte de la incapacidad,
la impericia, el cinismo y el despiste de los actores de los últimos tiempos, hay algo que es necesario reconocer: con el actual estado de cosas,
nadie puede hacer nada, aunque llegara al poder el mejor de los costarricenses. Pero la mayoría sigue esperando el milagro.
Con el paso de los años, hemos acumulado enormes problemas como el caos urbano en la región metropolitana, con costos que se miden en miles
de millones de dólares por año, la degradación de la infraestructura pública, la criminalidad imparable, la creciente mejenga parlamentaria basada
en el virtual poder de veto de cada diputado, la parálisis del aparato estatal, la degeneración de los partidos, el centralismo, la corrupción, el
mercantilismo en la política, la desigualdad y la desintegración social, la pobreza, el atraso económico. Agreguemos a esto, la crisis energética, la
crisis alimentaria y los efectos aterradores del calentamiento global.
Tenemos, está claro, una democracia enferma. ¿Y el capitán? Después de haber hecho elegir dos magistrados de la Sala Constitucional,
partidarios de su reelección, para reabrir un fallo producido tres años atrás, con el cuento de que él sería el iluminado Presidente que necesitaba
el país, el pueblo se pregunta: ¿dónde está el capitán? El barco empieza a hundirse y no se resuelve ningún problema. Tampoco se siente una
oposición con capacidad de acorralar al Gobierno para exigirle la saludable destitución de su representante ante el Banco Centroamericano.
¿Qué hacer entonces? ¿Otra campaña, otros partidos, otros candidatos haciendo creer que esta vez sí, que es cuestión de quitar a este para
ponerme yo, o cambiar las ideas económicas? Ya no. Ahora el reto es mucho más serio. Debemos darnos cuenta de que eso que llamamos “el
sistema” está colapsado, que tiene el chasis quebrado. Ya no hay soluciones convencionales. La necesidad de una reforma general de la
Constitución ya no es una preferencia. Empieza a ser una condición. Y ante ello sí, ahí hace falta un director de orquesta, capaz de alcanzar un
gran acuerdo nacional para afrontar la crisis. El país necesita una auténtica refundación. Cuando una casa no aguanta más reparaciones, hay que
reconstruir desde las bases. La refundación de la República empieza por un cambio de actitud, suyo y mío, de todos, pues todos somos
responsables de lo que pasa.






Comentarios

1- Estamos claros que el problema ya es estructural...y con esta transparencia debemos decirlo a la ciudadanía..porque si
bien algunos en el marco de la Participación Ciudadana hemos despertado...otros que viven del gobierno de turno y de la
"politiqueria y migajas" siguen dormidos/as en los laureles... Tenemos que despertar y no seguir pensando que quienes
designamos en un proceso electoral..nos "representan", tenemos que saber que ya no es "que gobierno por los
costarricenses y el bien común" es el peor sueño hoy. Pero este "dormir y exceso de confianza en nuestros gobernantes" lo
ha hecho lo que un dia tuvimos como "sistema democrático" que hoy sabemos que no es tan democrático. Es quiza el "manto
de la democracia" en que seguimos pensando como hace 50 años (y que la ideologia e hegemonia) lo sigue
REPLICANDO...ha hecho ciudadanos/as "insencibles" y sin criterio para no ser presa del clientelismo en cada proceso
eleccionario. El momento requiere de una "revolucion"!
no de armas..sino de ideas, ingenios, nuevos pensares y sangre nueva...fuera de todo "vicio" de la politiqueria tradicional......
Olman Mora, Heredia

2- Estoy de acuerdo con don Rolando, no veo una opción clara, una fuerza emergente que sea sólida en verdad, pero hay
ganas, hay deseos desarticulados pero valiosos. Pero, cómo lograr este cambio que tanto anhelamos, este nuevo país que
nos urge tener?? Una nueva república, de hombres y mujeres íntegros, costarricenses de verdad con vocación de servicio y
de una ética sólida. Ojalá aparezcan, Costa Rica lo merece y lo necesita.
Óscar Segura. San José

3- El asunto es claro: todo problema inicia con una acción muy pequeña, pero si no se buscan las soluciones
inmediatamente, éste crece hasta que se vuelve inmanejable. Por ejemplo: una muela no se daña de la noche a la mañana.
Empezará por una pequeña caries y cuando ésta aparece, este es el momento de tomar la decisión correctiva, pero si por el
contrario, le agregamos suciedad, malos hábitos y nos hacemos rodear de personas con malas costumbres y mañas, es
probable que durante algún tiempo, la pieza requiera de una incisión tan grave como la que pensamos para el Estado
Costarricense. Pregunto: ¿Será que los políticos electos por el pueblo, en lugar de cumplir con sus responsabilidades, ven
en sus nuevos puestos una posibilidad de enriquecimiento ilícito, sin importar al resto de sus semejantes. Puede ser que
ahora estemos luchando contra las toneladas de basura, contra la contaminación, la corrupción y la mala fe de nuestros
gobernantes. No obstante, se ha dejado que la bola de nieve de problemas crezca y cada vez se vuelva insostenible.
Sofía.

4- Totalmente de acuerdo, pero, ¿quién o quiénes serían los líderes del movimiento de cambio, porque se necesitan?.
No es sencillo cambiar las cosas si quienes nos gobiernan (PLUSC) están aliados para perpetuarse en el poder; ya hasta
existe duda de los mecanismos "legales" de nuestra "aparente" democracia (Sala IV, TSE, etc.).
Sería a través de la concientización masiva, pero para eso se requiere de campañas informativas (financiamiento), y si los
principales medios de comunicación son "parte de", entonces más difícil aún (ya lo vivimos en el cierre del referendum del
TLC). Es lamentable la situación y triste a la vez, es un sentimiento de impotencia que realmente desmotiva.
Ante la crisis de líderes de los partidos tradicionales, la reiteración de la corrupción bipartidista y de sus satélites, y sobre
todo, el descontento manifiesto de una gran parte de los costarricenses, definitivamente las próximas elecciones están
llamadas a iniciar ese cambio profundo del sistema.
Por eso resulta clave la organización del movimiento...desde ahora.
Aldo Starcevic Rivera, Desamparados

5- Quizá una nueva constitución pueda ayudarnos a salir de este conformismo y modorra que vive la sociedad costarricense.
Se requiere agilidad en las acciones del gobierno, una nueva forma de contratar con base en estudios técnicos serios y
transparentes, pero que logren ejecutar proyectos en corto plazo. Es impresionante que pasen y pasen los años, pasen y
pasen administraciones y sigan los puentes de Parrita, Quepos y muchas regiones del país sin construirse. ¿Cómo siguen
transitando furgones de Guatemala a Panamá y viceversa por el área metropolitana y el Cerro de la Muerte? ¿Cómo no
podemos salir de la casa sin el susto de un asalto en el camino o regresar sin saber si se han metido a robar a la casa? El
alto en el camino es para reflexionar qué Costa Rica necesitamos ya, no es el sueño de la Costa Rica del futuro, sino
empezamos ya no habrá futuro.
María A. Protti, Heredia

6- Me parece que usted tiene razón en el diagnóstico. Sin embargo, no será usted ni los de su generación los que refundan
la República. Nos corresponderá a las nuevas generaciones, retornar a Costa Rica a un sendero de más equidad en lo
económico y mayor altura de miras en lo político. Su generación y otras que han gobernado en los últimos años, ni siquiera
pudieron sostener lo que tanto costó construir después de 1948. Esto se lo digo con mucho respeto, pero de forma clara y
tajante. Fracasaron para la desgracia del mayor número.
IRIS VENTORRO, SAN JOSÉ
7- Creo que los políticos no pueden hacer nada porque son los representantes del verdadero poder en CR, que no es
precisamente el pueblo. Mientras no sepamos quienes mueven las cosas aquí no podemos dar con la solución.
Julio Prada.

7- Yo entiendo que padecemos problemas seriesísimos y que no hemos logrado avanzar el bien común como era y es
obligado. Lo cierto es que la oligarquía y la nueva plutocracia nacionales han echado a andar de manera descarada otra
vez su reloj que quedó detenido -un tanto- luego de la guerra civil de 1948; recuérdese que en fin de cuentas nuestra
Constitución es en lo fundamental la de 1871 con algunos cosas nuevas que don José Figueres se comprometió a respetar y
en algo pudo mejorar en una Constituyente que no le fue muy favorable; y lo peor, que quienes le sucedieron en el pln
terminaron en un abierto compadrazgo con quienes sus antecesores combatieron en aquella época de los 40. Es loable,
entonces, que don Rolando y otros liberacionistas de verguenza (y también del pusc), hayan decicido finalmente dejar las
filas de esa alianza plusc que se refleja en todos los ámbitos, no sólo en lo político. Pero tampoco debemos menospreciar la
labor que por lo menos el PAC ha venido intentando desde el 2000 para acá, dirigido por costarriceneses como usted y
como yo, que no son perfectos pero que no puede dejar de reconcerse que hacen lo mejor que pueden -con las
excepciones fallidas que conocemos tanto en el período legislativo anterior como en el presente que debemos dejar ahí,
porque en fin de cuentas son seres humanos con libre albedrío y con sus propias profundas razones que no necesariamente
se conocen de previo porque no estamos sometiendo a nadie a confesores-. El gran problema es que hoy por hoy, incluido
el señor Merino, se debe arar con los bueyes que se tiene (nuestro sistema de derecho actual), pero hay que intentar arar, y
hay que hacerlo. Mucho se puede lograr mientras el espacio democrático y de libertad no se cierre definitivamente. Eso hay
que hacerlo ya. No podemos partir de la noche a la mañana de cielo nuevo y tierra nueva, porque no hemos llegado hasta
allí, y no hay ni condiciones jurídicas ni sociales que fundamenten tal punto de partida. Por lo tanto, mi invitación es a que no
seamos mezquinos ni crueles; meditemos con responsabilidad sobre el camino que debemos ir recorriendo como país y
como propuesta de país; no despreciar lo que hemos logrado hasta aquí y los dirigentes que tenemos hasta el presente, que
están pagando un alto precio porque son los que están en el frente de batalla y recibiendo directamente los embates del
poder económico y político establecido (me refiero a don Ottón Solís y a los diputados del PAC, principalmente, pero también
a don José Merino); no terminemos inconscientemente comiéndonos el mensaje de los enemigos del pueblo, uno de cuyos
cometidos es desprestigiar a nuestros dirigentes y desencantar al pueblo, para continuar tranquilamente construyendo la
sociedad excluyente e injusta que han propusto al país.
Edgar Brenes. Cartago
