Que no nos engañen: la repitencia en los colegios no se eliminó, solo se
escondió
Alexander Bustamante Ampié*
27 de noviembre de 2008

Después de que los docentes nos enteramos de la reforma al Reglamento de Evaluación impulsada por el actual Ministro de Educación Leonardo
Garnier, sin que haya mediado una sola discusión al respecto, es evidente que es la “crónica de una muerte anunciada”. Existen varias reservas y
críticas a dicha política por parte de los que somos docentes y que deben ser divulgadas para no llamar a engaños.

A los padres de familia se les ha hecho pensar que sus hijos podrán avanzar en el colegio aún y cuando reprueben, sin embargo, hay que ser
claro, esto es sólo un engaño. En primer lugar, por que aunque los estudiantes reprueben en diferentes materias, pueden matricular en la(s)
materias aprobadas del nivel siguiente pero siempre que haya disponibilidad de horario, lo que podría ser bastante difícil.  Sin embargo, ese no es
el peor escollo, sino que si logra pasar esa(s) materia(s) que “adelante” del siguiente nivel, siempre debe de seguir con la materia que “arrastra”
tomándose el mismo tiempo que si hubiese repetido el año. Usemos un ejemplo, si un alumno reprueba matemática de sétimo año y puede
matricular otras materias de octavo año, suponiendo que se salve la dificultad de los horarios, cuando pase a noveno año, siempre va a tener que
“arrastrar” la matemática de octavo año cuando esté en noveno y, sucesivamente, en los otros niveles.  Cuando llegue a undécimo año, siempre
“arrastrará” la matemática de un año inferior: décimo año. Al terminar undécimo, siempre tendrá que volver al colegio un año más para llevar la
matemática de undécimo.  Al final, tendrá siempre que alargar su permanencia en el colegio sin ningún ahorro de tiempo.

A los docentes nos interesa que el mayor número de estudiantes permanezca en nuestras aulas, no sólo como profesionales de la educación, sino
como trabajadores que defendemos el derecho constitucional y humano a la educación, pero para ello, el Estado debe garantizarlo y no
simplemente aparentarlo.  Si el Ministro deseaba realmente acabar con la repitencia, debe acompañar una reforma reglamentaria con las medidas
necesarias para garantizar el éxito escolar y no simplemente eliminarlo artificialmente.  Por ejemplo, garantizar libros de texto, útiles y uniformes,
comedores y transporte estudiantil, nombramiento transparente del personal docente y a tiempo, así como un pago dignificante de la profesión
docente.  Al estudiante repitente se le debe acompañar con lecciones de reforzamiento que lo haga recuperar ese escollo. Sin embargo, la reforma
es ayuna en dichas medidas, por lo que todo parece conducir a un mismo camino: retrasar el acceso a la educación con falsas ilusiones.

Cuando el Ministro señala que otros países han eliminado la repitencia sin mayor sobresalto, hay que decir que esa es una conclusión muy
parcializada.  Por una parte, en países como Finlandia, la medida viene acompañada con otras, como las ya mencionadas arriba pero además, el
docente tiene mucha libertad para ejercer su profesión, situación que no sucede en nuestro país, plagada de controles y supervisiones que
“amordazan” la potencialidad creadora del profesional.  Además de los recursos materiales, casi la totalidad de la educación es pública, el salario
del docente es de los mejores entre profesionales y se invierte más del 6% del PIB en educación.  El Ministro Garnier pretende educación de
Finlandia con inversión al estilo de Costa Rica: de los años sesenta.

Por otra parte, en países como Colombia, donde recientemente se aplicó algo similar, llueven críticas de los docentes pues los alumnos han
aplicado prácticas de “sobrevivencia académica” pues al no existir prácticamente reprobados, ya saben que igual pasan.  Resulta más preocupante
cuando llegan a niveles superiores sin saber usar las operaciones básicas, por ejemplo. En República Dominicana, aplicaron la medida en sólo 2
niveles pues esos eran los que representaban los mayores índices de repitencia y bajo ciertas condiciones.

¿Cuáles intereses son los que prevalecen si antes de aplicar semejante medida no se tomó el parecer de los educadores y los que estén
vinculados directamente con el proceso educativo? Pareciera ser que interesa levantar apariencias que justifiquen no invertir lo que corresponde
en educación y así, favorecer cada vez más la privatización de la educación.  Al desmantelar la educación pública se asimila a ciertos institutos
privados, quienes se verán altamente beneficiados si la población percibe que es similar pero más rápido.

Claramente la repitencia se puede atacar para que no se deba invertir tiempo y recursos innecesariamente, pero no de una forma artificial y
engañosa, al estilo de los políticos de turno, sino que se debe garantizar un acceso más justo al derecho a la educación, con más recursos,
comedores, transporte estudiantil, libros de texto, lecciones de recuperación y contratación de docentes al efecto.  Buscar otras medidas que
“burlen” la inversión es simplemente una “cortina de humo” con tal de distraer la atención y se intenta engañar a la opinión pública con el ardid de
que se está eliminando la repitencia y, en realidad, no va a ser así.

Esto es un llamado de atención a la opinión pública para que no crea en los “cantos de sirena” de siempre.


*Profesor de Estudios Sociales. Presidente de Base APSE Liceo de Escazú.
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Comentarios
1- Cualquier cosa que haga este gobierno siempre será por su propia naturaleza y servicio a los foráneos, PURO
MAQUILLAJE. Con pasarle un trapo ya se puede ver la realidad. Están atrapados en ese,  su mundo.
Leda Méndez Arias   SAN JOSE
2- La repitencia es un sistema caduco. Si un estudiante aprobó otros cursos, es absurdo que tenga que repetirlos por haber
fallado algún(os) curso(s) del resto del currículo escolar. Curso aprobado es curso ganado! Si se quiere hablar de sistemas
de países desarrollados, he tenido la oportunidad de conocer muy de cerca el sistema educativo en Canadá. Donde ningún
estudiante va a repetir un año escolar entero por  haber fallado algún(s) curso(s), por el contrario, no sólo se considera la
humillación pública y personal que dejará lamentables huellas a su autoestima, sino también el detrimento económico que
eso causa al sistema escolar. Lo se da en Canadá, es que el estudiante toma el curso(s) reprobado(s) en ‘Escuela de
Verano Intensiva’ que se da todos los días de 8 a.m. a 12 o 3 p.m. según sea el curso, no ‘clases de recuperación’ que son
un parche de poca ayuda.  
También debemos considerar el gasto económico de la familia del estudiante  y las secuelas psicológicas que relacionan
‘estudio/niño/castigo’.  Por lo tanto, repitencia si es una manera de vaciar las aulas, causar daños psicológicos y
económicos tanto a al estudiante como a la familia afectada y al presupuesto del país (si se suma la población repitente a
nivel nacional), que como bien usted dice, ese dinero puede invertirse en mejorar otras áreas como tal vez, financiar los
cursos intensivos de verano, que como ocurre en Canadá, estudiantes aventajados los toman también para avanzar y llevar
materias ganadas para su próximo año escolar, esto le permite a los profesores tener balance de población en sus aulas y
espacio disponible para otros.  No podemos seguir estancados en los ‘sesentas’, ni tampoco impedir el avance y no
olvidemos que somos un país pobre y la repitencia es un gasto innecesario, ya que se mencionan otras necesidades que
cubrir, hay que empezar por alguna pa!
rte.
Nuria Rivas, Psicologa   Canada